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MI HISTORIA

Tras bambalinas

Siempre pensé que mi vida era plana. Ni demasiado buena, ni demasiado mala, solo plana. Pero en el 2003, cuando llegó el diagnóstico del cáncer de mi marido, mi vida se transformó en una montaña rusa.

Ahora que lo pienso, mi vida no era para nada plana. Me casé bastante joven para los tiempos, con 20 años, en 1981 mientras aún estaba en la universidad. Mi primer hijo  llegó en 1982. Cuando tenía 27 y mi marido 28, ya teníamos tres niños. A los 39 (y 10 meses), teníamos seis en total!

 

Yo venía de una familia de siete hermanos, así que una familia grande no era tema para mi. Pero mi marido solamente tenía un hermano menor. En mi defensa, era él quien quería más niños y no pretendía parar hasta que tuviéramos a su “Benjamin”. Benja finalmente llegó luego de cuatro mujeres. Así fue como llegamos a tener seis.

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MI HISTORIA

Tras bambalinas (cont.)

Luego de la muerte de mis suegros, una crisis financiera estresante y un intento de recomenzar, la noticia llegó. No se había estado sintiendo muy bien (más que nada malestar en el pecho que resultó ser solamente ansiedad), le detectaron un pequeño tumor en uno de sus pulmones. El mundo se puso de cabeza  y en cosa de semanas,  le habían removido el lóbulo inferior de su pulmón derecho.

 

“No necesitas quimio” le dijo el doctor, “estas curado!” Seguramente este comentario no fue la razón por la cual hizo una metástasis, pero sí lo animó para volver a su hábito de fumar unos meses después de su operación. Le tomó solo un año para estar de regreso en la Urgencia porque no podía respirar. Tenía 500 c.c. de líquido en la pleura del pulmón derecho.

 

Luego de varias rondas de quimio, cada una peor que la anterior, y catorce meses después, en la mañana del 7 de Junio de 2006, murió mirándome a los ojos.  “Vamos a estar bien, tranquilo. Te quiero. “, le dije al oído. Me había convertido en viuda con 45 años y seis hijos (5, 6, 8, 16,  19 y 22 años respectivamente), sin fuente de ingresos estable y muchísimas incertidumbres que enfrentar sola.

 

Patricia