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Adios a mis compañeros de viajes




Esta fue la última vez que paseamos en el mall en familia. El cáncer de mi marido estaba bastante avanzado.

LA HISTORIA DE LOS ZAPATOS


Mis hijos se ríen de mi. Esta vez, el chiste son mis zapatos que tienen "más de 25 años"(según ellos).

Siendo bien honesta, me encantan las gangas! Soy feliz cuando encuentro buenas ofertas. No soy capaz de pagar precios excesivos aunque sea por cosas que me encantan. Simplemente las descarto. Hace 15 años, en uno de los últimos paseos al mall con mi marido (con un cáncer pulmonar bastante avanzado) y los seis niños, encontré una tremenda oferta en Geox (no estoy siendo auspiciada) de 50% descuento! No lo pude resistir y fue así como me hice de este par de zapatos amigos que por lo cómodos, casi he usado solamente para viajar y poder caminar por horas.

No soy una viajera empedernida ni tengo tantas millas como decían que tenía el ex-presidente Frei. Sin embargo, he tenido la fortuna de viajar bastante, en especial durante estos últimos años. Mis zapatos queridos han sido un elemento fundamental que siempre uso para volar (se me hinchan los pies de manera peligrosa). Junto con calcetines especiales y mis zapatos regalones, en estos años, he logrado controlar el exceso de líquido en mis piernas y pies y llegar a destino sin tanta molestia. Obviamente, son los zapatos que uso cada día para salir a recorrer las ciudades y lugares a los que he ido. Mis zapatos han sido una verdadera inversión. Una de las mejores compras que he hecho en mucho tiempo!

Con mucha tristeza, y sin saber cómo, en estos días comprobé que se había desprendido un trozo de la planta. Recién ahí entendí la pequeña molestia que tenía al pisar. Esto sin contar con el aspecto de usados que habían estado tomando mis regalones.


LOS GUSTOS DE MI MARIDO


Lamentablemente ha llegado el tiempo de cambiar mis zapatos de viaje y lo digo con pena. Aunque suene banal y poco importante, estos zapatos han marcado una etapa muy importante de mi vida. Mi marido tenía un gusto refinado y caro de mantener. Típico que le gustaba el traje más caro de la tienda.......y lo compraba sin asco! A mi me "dolía la guata". Su gusto exquisito (no lo digo sarcásticamente), no era solamente para lo que compraba para él, sino que lo compraba para mi y para los niños. En realidad se enojaba un poco cuando yo compraba ropa en el supermercado y se refería a los "niñitos Lider" (pronúnciese en Inglés). Por eso, pagó feliz los zapatos Geox, de los que yo me había enamorado (y con 50% descuento!). Ambos felices.

Pero el fin de mis zapatitos tambien me hace reflexionar de estos años después de la muerte de Emerico. A él le encantaba viajar y a mi también. Juntos lo pasábamos maravillosamente bien. Disfrutábamos recorriendo las calles pequeñas fuera de las áreas turísticas. Nos encantaba asomarnos por las ventanas de las casas para dar un vistazo a la verdadera vida de la gente. Parar varias veces a tomar cafecito, descansar y conversar era parte de la aventura. Por supuesto buscar un lugar para almorzar era otra hazaña (por que le encantaba la buena comida). Comprar regalos para los niños, tomar fotos, vitrinear, perderse en las ciudades y por supuesto visitar museos y lugares históricos eran cosas que no podíamos evitar.


VUELVO A VIAJAR!


Luego de su fallecimiento y de la debacle financiera, de viajes NI HABLAR! A duras penas sabía cómo iba a sobrevivir al mes siguiente. Pero poquito a poco, logré embarcarme con los tres niños más chicos. Ellos habían viajado un poco cuando su papá estaba vivo, pero no como sus hermanos mayores (esto será tema para otro post). Yo pensaba que no podría ofrecerle a estos "pobres" chicos lo mismo que a los mayores. Pero como digo, sin darme cuenta, comenzamos a viajar también. Primero fuimos a Buenos Aires. Para ellos era como subirse por primera vez a un avión (antes habían sido muy chicos y no se acordaban de haber volado). Estaban como "huasos" tocando todo y felices! Recuerdo el orgullo que sentí de poder llevarlos a un viaje y el agradecimiento por tener un trabajo que me permitía darme este "lujito". Tanto fue así que cuando estuve de regreso, se lo comenté a la dueña del colegio donde trabajaba en esos años. Le dí las gracias. Luego de este viaje, fuimos a Arequipa, Cuzco y La Paz. En los años recientes, con mi trabajo en China (otra historia....), los viajes son bastante más normales y algo más glamorosos también. Volviendo a mis zapatos regalones, por supuesto que han ido conmigo a todos estos lugares.

Emerico murió hace 14 años. Mis hijos y yo vivimos unos años muy duros y tristes. Hoy miro para atrás y a pesar de que tengo claro que nada está asegurado, me siento feliz, orgullosa, bendecida y agradecida de cómo hemos logrado salir adelante y formado una familia maravillosa. Mis hijos son mi mayor tesoro.


ADIÓS COMPAÑEROS


Después de esta reflexión, puedo deshacerme de mis zapatos con cariño y agradecimiento por haberme acompañado durante todos estos años!


Mis zapatos, mis historias

Servirán para un rato más?

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